Mordida abierta

Mordida abierta: síntomas, causas y opciones de tratamiento

La mordida abierta es una alteración de la oclusión en la que determinados dientes superiores e inferiores no llegan a entrar en contacto al cerrar la boca. Puede afectar a la forma de morder, masticar, hablar o tragar, aunque no siempre provoca dolor.

 

Una separación parecida a simple vista puede tener causas muy distintas, y esa diferencia cambia por completo el tratamiento.

¿Qué es exactamente una mordida abierta?

La forma más conocida es la mordida abierta anterior: los dientes posteriores se juntan, pero los incisivos de arriba y abajo permanecen separados. También existe la mordida abierta posterior, en la que son los dientes laterales o traseros los que no llegan a tocarse.

 

La separación puede ser pequeña y localizada o formar parte de una alteración más compleja de la posición dental y de los maxilares. Por eso, ver un hueco entre los dientes no basta para saber qué tratamiento será adecuado.

Síntomas y señales habituales

Las señales más frecuentes son la dificultad para cortar alimentos con los incisivos, una masticación menos eficiente, cambios en la pronunciación de ciertos sonidos y una posición de la lengua entre los dientes al hablar, tragar o mantener la boca en reposo.

 

La repercusión depende de la localización y la gravedad. Una mordida abierta leve puede causar pocas molestias, mientras que una más marcada puede afectar claramente a la función.

¿Cuáles son las causas de la mordida abierta?

No suele existir una única causa. La mordida abierta puede estar relacionada con factores dentales, funcionales, ambientales y esqueléticos.

Hábitos orales y función de la lengua

La succión prolongada del pulgar, el uso mantenido del chupete y otros hábitos de succión pueden favorecer una mordida abierta anterior durante el desarrollo. El efecto depende de factores como la frecuencia, la intensidad y la duración del hábito.

 

La posición y la función de la lengua también deben valorarse. Una interposición persistente puede contribuir a mantener la separación o dificultar la estabilidad tras el tratamiento. Sin embargo, no siempre es la causa inicial: a veces la lengua se adapta a una mordida que ya estaba abierta.

 

La respiración oral puede coexistir con cambios en la postura de los labios y la lengua. Si existe sospecha de obstrucción nasal o de un problema de la vía aérea, conviene estudiar la causa en lugar de reducirlo todo a un simple hábito.

Desarrollo dental y patrón de crecimiento

En algunos casos, el origen es principalmente dentoalveolar: los dientes han erupcionado o se han posicionado de forma que aparece el espacio vertical. En otros existe un componente esquelético, relacionado con el crecimiento facial o con la relación entre los maxilares.

 

Esta distinción resulta fundamental, porque una mordida abierta de origen principalmente dental no se aborda igual que otra asociada a una discrepancia ósea.

¿La mordida abierta puede corregirse sola?

En algunos niños, una mordida abierta asociada a un hábito de succión puede mejorar después de abandonarlo mientras la dentición y los maxilares siguen desarrollándose. No ocurre en todos los casos, por lo que la evolución debe valorarse de forma individual.

 

Si la separación persiste, afecta a la alimentación o al habla, o se acompaña de un hábito difícil de eliminar, conviene realizar una valoración. En adolescentes y adultos, el diagnóstico permite saber si el problema es principalmente dental, funcional o esquelético.

¿Cómo se diagnostica?

El profesional estudia qué dientes contactan, cómo funcionan la lengua y los labios, si existen hábitos orales y cuál es la relación entre los maxilares. Según el caso, el estudio puede incluir fotografías, radiografías, registros digitales o modelos de la boca.

 

Dos pacientes con una separación anterior similar pueden necesitar estrategias muy distintas. Por eso, elegir un tratamiento únicamente por el aspecto externo de la mordida puede llevar a una solución inadecuada. La causa y la gravedad son factores decisivos para planificar el tratamiento.

Opciones de tratamiento para la mordida abierta

El tratamiento depende de la edad, la causa, la gravedad y la posición de los dientes y los maxilares. No existe un aparato universal para todos los casos.

Control de hábitos y tratamiento durante el crecimiento

En niños puede ser prioritario eliminar el hábito que favorece el problema y observar cómo evoluciona la mordida. En determinados casos se utilizan aparatos de ortodoncia interceptiva u ortopedia dentofacial.

 

Cuando existen alteraciones funcionales relacionadas con la lengua o la deglución, puede ser necesario valorar también esos factores. El objetivo es evitar que una función inadecuada contribuya a mantener el problema o comprometa la estabilidad del resultado.

Brackets o alineadores transparentes

Muchas mordidas abiertas de origen dental pueden tratarse mediante ortodoncia. Los brackets permiten mover los dientes y pueden combinarse con elásticos u otros recursos.

 

Los alineadores transparentes también pueden utilizarse en determinados casos. Su idoneidad depende del movimiento necesario, la complejidad de la maloclusión y la colaboración del paciente, por lo que no todas las mordidas abiertas pueden tratarse de la misma forma.

Microtornillos y anclaje esquelético

En casos seleccionados, los microtornillos actúan como puntos de anclaje temporal. Pueden emplearse para realizar movimientos difíciles de conseguir apoyándose únicamente en los dientes, como la intrusión de molares para favorecer el cierre de algunas mordidas abiertas anteriores.

Cirugía ortognática en casos graves

Cuando existe una discrepancia importante entre los maxilares y el crecimiento ha finalizado, la ortodoncia por sí sola puede no ser suficiente. En algunos adultos con una mordida abierta esquelética grave se plantea un tratamiento combinado de ortodoncia y cirugía ortognática.

 

La cirugía se reserva para situaciones concretas en las que la relación ósea no puede corregirse adecuadamente moviendo solo los dientes.

Cuándo conviene consultar

Una mordida abierta merece valoración cuando dificulta morder o masticar, afecta al habla, se mantiene después de abandonar un hábito de succión o se vuelve más evidente con el tiempo. Durante el crecimiento, una revisión nos permite valorar si conviene observar la evolución o intervenir.

 

Como explicamos también en nuestro artículo sobre los motivos más comunes para llevar una ortodoncia, estos tratamientos no se limitan a alinear los dientes, sino que también pueden ayudar a corregir problemas relacionados con la mordida y la función.

 

En Quality Dent somos una clínica dental situada en Sabinillas y ofrecemos tratamientos de ortodoncia de la mano de una especialista en ortodoncia y ortopedia dentofacial.

 

En una valoración individual estudiamos la posición de los dientes y la mordida antes de plantear la opción más adecuada para cada caso. Para nosotros, la clave está en identificar la causa del problema, no solo en cerrar el espacio entre los dientes.

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